¿Cómo funciona la selectividad? Todo lo que necesitas saber de la prueba de acceso a la universidad

 

Se acerca una fecha muy señalada para los estudiantes españoles que quieren acceder a la universidad: la semana de selectividad. La selectividad, también conocida como PAU, EVAU o EBAU, es una prueba que se realiza en España y que permite a los estudiantes optar a una plaza en una carrera universitaria al finalizar bachillerato. Te invitamos a seguir leyendo este artículo y descubrir cómo funciona este sistema de solicitud de plaza tan particular que se ha convertido en una tradición de la etapa preuniversitaria en nuestro país.

 

Esta semana tan “temida” se caracteriza por repasos de última hora, pocas horas de sueño, muchos apuntes y sobre todo la ilusión de comenzar una nueva etapa. Normalmente los exámenes se realizan durante tres o cuatro días, siempre de manera presencial. Una vez hechos, cada estudiante obtiene una nota media que le servirá como puerta de acceso a los diferentes grados universitarios.

 

Esta prueba se realiza en todas las Comunidades Autónomas y, aunque el contenido de los exámenes es diferente según la región, incluyen todo el temario visto de las asignaturas que se imparten en bachillerato. La fecha de realización de selectividad suele ser a finales de mayo o principios de junio.

 

Exámenes y notas

 

Los estudiantes que se presentan deben preparar una serie de asignaturas que se clasifican en:
Asignaturas generales: Comunes en todas las modalidades de bachillerato. Este año 2022 son: Historia de España, Lengua Castellana y Literatura II y Primera Lengua Extranjera II (cualquiera de las cursadas durante segundo de bachillerato).

Asignatura general de cada tipo de bachillerato: Se trata de elegir una entre una lista de asignaturas que entran en la clasificación general pero que dependen de si el estudiante viene de una modalidad de bachillerato u otra. Por ejemplo: Matemáticas II, Latín II, Matemáticas Aplicadas a las Ciencias Sociales II, etc.

Asignaturas de bloque: Sirven para subir la nota de admisión y será posible la elección de un máximo de 4 asignaturas entre las que se puede incluir una segunda lengua extranjera.

 

Cada uno de estos exámenes tiene una duración de 90 minutos y existe la posibilidad de elegir entre dos modelos de examen con diferentes contenidos en cada uno. Se valorará cada prueba con una puntuación de 0 a 10 y los estudiantes podrán reclamar y pedir una revisión en caso de no quedar satisfechos con su nota. De hacer esta reclamación, el estudiante deberá abonar una tasa y tras la nueva calificación de la prueba, se le asignará la puntuación más alta.

 

Una vez terminado este proceso, los estudiantes pueden sacar una nota entre el 0 y el 14. Esta puntuación es la que se utilizará en la selección de carreras y universidades del ámbito público. Cada universidad se reserva el derecho de designar una nota de corte para un plan de grado o doble grado. Esta nota que designan las universidades sirve para delimitar el número de estudiantes que pueden solicitar plaza para cada programa.

 

Plazas y requisitos

 

Cuando todas las plazas están cubiertas, los estudiantes que, aunque admitidos, se quedan sin su plaza pasan a una lista de espera y podrán acceder a una plaza en caso de que un admitido con plaza renuncie o pierda su plaza por cualquier otra circunstancia.

 

Respecto al proceso de selección de las universidades, el alumno debe cumplimentar un formulario organizando sus planes por orden de preferencia. Estos planes deberán tener una nota de corte inferior o coincidente con la nota obtenida en selectividad. Como es de esperar, cuanto más alta sea su nota, más prioridad tendrá a la hora de conseguir una plaza o a la hora de entrar en una lista de espera.

 

Y si suspendes la selectividad…

 

Sin embargo, no todos los estudiantes aprueban la selectividad o consiguen la nota media que necesitan para acceder al grado que quieren. Entonces, ¿qué puedo hacer si suspendo la selectividad? ¿Puedo ir a la universidad? ¡Sí! Si este es tu caso, debes saber que existen destinos muy demandados por los estudiantes como el Reino Unido o Irlanda que te permiten acceder a la universidad sin tener hecha la selectividad.

 

¿Por qué? Porque las universidades en estos dos países centran sus procesos de selección en las notas obtenidas durante bachillerato y, según la universidad y el grado, existen algunos requisitos específicos tales como la famosa carta de motivación o Personal Statement, una carta de recomendación de profesores, pruebas o exámenes concretos…

 

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